Abrir los ojos

Me gusta está foto porque fusiona, las nubes que van desintegrándose, un pedazo de cielo, con la tierra y el mar. Una combinación de elementos que contemplados desde arriba y en la distancia toman un nuevo sentido. Único e integrado, distinto al que tienen cuando lo contemplamos desde el suelo. 
 
Me gusta pensar que la vida es también un poco así, una composición de variantes que atraviesan nuestra realidad, qué con mayor o menor nivel de cercanía, avaluamos cómo abordarla. Una “empresa” que construimos y que nos representa pero que por momento se torna impredecible hasta para nosotros mismos. 
 
Tomar distancia a veces se hace necesario, mirar lo que sucede desde lejos, nos da otra perspectiva, nos permite reflexionar fuera del epicentro de nuestra propia existencia. Tratando de reprogramar esa rutina cotidiana que nos aturde por momento y de la que intentamos evadirnos cada tanto, para poner el reloj de nuevo en cero.
 
Un viaje puede ser una oportunidad para brindarte esa posibilidad, salir y darte un tiempo, contemplar lo que te sucede fuera de ese contexto, despejar la mente y el cuerpo. Mirar por la ventanilla, sentirte pequeño en la inmensidad, pero con la capacidad de entender que las cosas pueden tener otros colores.
 
A veces no se trata de pensar, se trata de contemplar con la mente abierta lo que sucede frente a tus ojos, porque simplemente ahí están las respuestas.