Correr: el alimento

Cuando pensamos en cosas saludables, inevitablemente caemos en lugares comunes, el alimento es uno de ellos. Es una obviedad que la buena alimentación y el deporte son dos pilares fundamentales para tener una mejor y más saludable existencia. Sin dudas la combinación perfecta, capaz de resistir cualquier tipo de análisis y brindar infinitas posibilidades que nos permitan conectar de manera inteligente y beneficiosa dos ejes transcendentales, que se cruzan todo el tiempo pero que sin embargo son muy diferentes: el plano físico y el plano mental.

Pensemos entonces como hacer para que ambas dimensiones se sostengan en el tiempo y se complementen. Cómo hacer que la buena alimentación y el deporte se nutran satisfactoriamente, en un franco equilibrio, que nutra nuestro cuerpo y alimente nuestra mente.

Algunos iniciaran corriendo, casi improvisando, un día cualquiera desafiándose a ellos mismos. Se retarán a darse un tiempo, un espacio, para ellos mismos y arrancarán sin muchos planes, con un par de zapatillas, sin mayores expectativas que dar un par de vueltas.

Desde una concepción pragmática y terrenal, la práctica deportiva quizás los lleve a pensar en ampliar su compromiso, y a concebir un cambio más radical y riguroso en sus vidas. Armarse un plan alimentario, buscar un profesional, pensar en una dieta que les aporte nutrición, calorías, hidratos de carbono y proteínas. Con la convicción de generar valores y aportes nutricionales capaces de brindarles, la fuerza y energía necesaria para dar una buena respuesta a sus entrenamientos. Otros quizás lo harán desde un lugar más relajado y acompañando paulatinamente un proceso, en tiempos más largos y menos rigurosos que los acerque a “mejores conductas alimenticias”.

Sin duda la intensidad de los planes puede generar cambios totales o pequeños, repercutiendo de esta manera en un modo de vivir, que les brinde satisfacción, no sólo en lo físico sino también en lo mental, ya lo dijo aquel viejo refrán en Mens sāna in corpore sānō.

Hay un libro sobre el que muchas veces repasamos de Scott Jurek llamado, “Correr, comer, vivir” en el que se plantea algo interesante, “nos centramos en algo externo para motivarnos, pero necesitamos recordar que es el proceso, para alcanzar ese premio lo que nos puede dar paz y felicidad”. La palabra proceso, está asociada al devenir de un evento que sucede en el transcurrir de una decisión quizás externa, como la alimentación, o la práctica de un deporte pero que también tendrá consecuencias internas, que deberemos ir trabajando y procesando.

Toda decisión tiene un impacto en nuestras vidas, en infinidad de variantes de las que en un inicio quizás no tuvimos en cuenta. Es cierto, que dependerá de nuestra personalidad y de nuestra manera de encarar las decisiones que tomemos, el alcance de sus implicancias. Algunos lo harán a fondo, otros a medias y otros quizás simplemente como puedan. Pero todo intento es un inicio de transformación, la que necesitamos y la que buscamos, nadie se queda en el medio del camino si está seguro de lo que quiere. Porque después de todo al final del día aquello que nos alimenta, comestible, anímico, físico o espiritual será el nutriente para nuestras vidas y el motor de nuestra carrera.

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