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EXCUSAS PARA VIAJAR – Crónica de Viajes

La Previa
Hoy después de mucho pensarlo decidí inscribirme en el Maratón de Mar del Plata. Siempre me gusto la idea de correrla, pero por alguna u otra razón no lo hice. La incógnita, en este momento frente a la compu, es decidir …. que hacer?, sí anotarme a los 21K o a los 42K. La Maratón de Buenos Aires, me había golpeado física y anímicamente (un tiempo de mierda). Conclusión los 42 no deben ser nunca subestimado.

Pero la realidad es que lo más atractivo de este plan, parece ser, por lo menos en esta oportunidad estar un fin de semana en la costa, correr pero no quedar destruido en el intento.Finalmente la decisión esta tomada, me anoto en la Media Maratón.

Pasaron alguna semanas desde mi inscripción y la realidad es que no he avanzado en nada más que en eso, cada vez falta menos y no tengo nada organizado, ni plan de viaje, ni con quien ir, intento dejar fluir y ver lo que pasa. El entrenamiento tampoco es que esta tan armado pero vengo con un mantenimiento más que aceptable, y no preciso ni estoy buscando batir ninguna marca personal, a estas altura sólo me conformo con un plato de rabas y escuchar un rato el mar.

Hoy me puse a repasar un poco más en serio el evento en sí. Por otro lado decidí ir con mi hijo más chico, el me pregunto si podía ir y pensé que era una buena oportunidad, Si bien en un primer momento había planeado hacer el viaje solo, para pensar y reflexionar. Después me dije, cuánto tiempo más quedará para que mi hijo disfrute de hacer un viaje conmigo y no lo considere un bajón total. No lo pensé ni un minuto en ese momento sentía que tenia dos buenas razones y la certeza de hacer este viaje.

Faltan 4 días para la carrera y como que la conciencia empieza a pesar y me están cayendo las fichas de que no me estoy cuidando lo suficiente. Si bien la excusa es el viaje tampoco tomarlo como un “fondito”, ante todo cuidarse un poco, en lo personal me hace creer que voy a llegar mejor, me da cierta confianza y seguridad. Pienso en algunas consideraciones que tendré que hacer con la comida, unas pastas el sábado, intentando programarme de antemano.

Hoy estuve revisando la pagina de @runtripsm, buscando información del circuito, posibles hoteles, algo cerca de la zona de largada, cuestión de no pensar demasiado en la logística. Pero volviendo a la carrera debo reconocer que le he perdido un poco el respeto a esta distancia, los 21 k. La realidad es que pienso en el viaje y solo fantaseo con correr a un ritmo aceptable debajo del sol y mirando el mar.

Hoy es el Último día en la oficina y en la ciudad, ya tengo casi todo el plan en mi cabeza y las expectativas están puesta en rajar lo antes posible. Trato de concretar algo de aquello que esta en mi cabeza, pero se complica, la ansiedad me gana y decido ponerme en sintonía “Let it be”, no planear nada. Algunos viajes son así, no siempre todo tiene que estar cronometrado y minuciosamente armado, a veces no se puede, o veces simplemente tenemos que estar abiertos a la improvisación.

Termine de guarde mis cosas, me disponía a ir a mi casa y en el auto decidí correr 10K. Salí sin música y con la radio sonando en mi cabeza, pero a los 5k, decidí apagarla y escuchar el ruido de la calle, e intentar planificar algo, otra vez!!

Mientras corría pensaba que finalmente mis ganas pasaban por el viaje, y que correr era una excusa, por fin me sentí tranquilo y aliviado sin presiones sobre mi decisión. Correr tiene eso, aclara las cosas y disipa las dudas .

El viaje
El inicio del viaje por supuesto estuvo en sintonía con todo lo demás, no salí a la hora prevista, me encontré en medio del camino con una demora imprevista, el tiempo estaba nublado y el día gris. Pero la charla era buena y la compañía también.

Pensaba parar a comer en un lugar a la altura de Dolores, pero decidí jugarme a la conocida frase de “seguro más adelante encontramos algo”, cuestión que por supuesto no sucedió. Llego la hora de la verdad y mi hijo dijo la frase por todos conocida “tengo hambre”, y tuvimos que improvisar unas hamburguesas en una estación de servicios, malísimas.

En medio del camino tuve que decidir el tema del Hotel, opte por algo lo más cerca de la largada, no había muchas opciones a estas alturas la ciudad estaba copada por los corredores. Llegamos la ciudad, nos recibió gris, y con un clima espantoso, pero la vista del mar y las anchas avenidas compensaban lo demás. Ni bien pude abrí la ventanilla del auto para vivir una de mis sensaciones favoritas, escuchar el rompimiento de las olas y oler el aroma del mar.

Mis días en el Mar
Llegamos al hotel con mi hijo, nos instalamos justo frente al mar , desempacamos y nos fuimos directo a la Piscina y al Spa, optamos por un plan de relajación completo, después miramos una series, charlamos un poco y por supuesto nos fuimos a comer a una parrilla que recordaba tan buena como resulto, el plan nutricional tuvo un impase.

Al otro día me levante temprano pero resolví quedarme un rato mas y aprovechar para dormir otro poco, nos dieron una habitación con una sola cama pero por suerte era muy grande y pudimos descansar sin cruzarnos. Baje a desayunar, con la idea de comer aquellas cosas que habitualmente no forman parte de mi rutina y después ir a visitar algunos lugares típicos, museos, y esas cosas. Se me ocurrió entonces visitar la CASA DEL PUENTE una obra de arquitectura moderna, que nunca había ido a visitar tal vez por llenarme de excusas o falta de motivación en el pasado. Al principio me costo cambiar la cara de traste de mi hijo, onda “te parece??”, pero una vez que estuvimos en el lugar, coincidimos accidentalmente en una charla guiada que despertó su interés rápidamente.

Terminado el momento cultural del viaje, nos fuimos a la EXPO en búsqueda del dorsal y el kit, debo reconocer que efectivamente pisar el lugar hace un click en tu cabeza y te pone en modo competencia, pero estaba no me provoco la adrenalina de siempre, nos fuimos rápido. Debo sin embargo admitir que estaba bien puesta y muy completa.

Salimos rumbo al hotel a dejar el auto y a buscar la bicicleta, llevamos solo una, así que fuimos desde Playa Grande hasta el Casino, cómo unos 8 k yo corriendo y mi hijo en bici, parando para sacarnos algunas fotos en los lugares típicos y sobre todo admirando la increíble vista que tiene el paseo costero.

Llegamos con hambre después del paseo. Por supuesto la próxima parada gastronómica debía ser el Puerto, para entrarle a los frutos del mar y ver el movimiento oscilante de los barquitos.

De regreso me fui a tomar uno mates a la playa, solo tome algunos, contemple un rato el mar, enseguida se puso feo, frio y me tuve que ir. Pero ese momento fue suficiente, un momento que recordare como memorable, el que había ido a buscar y que imagine en mi cabeza durante alguna semanas. Necesitaba cambiar de clima, así que me llene de arena y me volví al hotel.

Mas tarde y para dar cumplimiento a mi plan nutricional nos fuimos a comer ravioles. Cuando regrese al hotel inicie una especie de ritual, supongo que muchos de los que corren lo tienen, el de preparar la ropa, los accesorios, geles, etc. en algún punto ese es el inicio de la carrera para mí.

Algo al fin salió como siempre, me levante dos horas antes propio de la adrenalina que despierta la antesala de una carrera. Empecé a acomodar todo. Siempre que tengo que correr previamente tengo que tomar mate, que como que me da cierta pausa frente a la ansiedad, de hecho si esta bien caliente y me quemo la lengua mejor, eso hace que las pausas sean mas largas y me da tiempo para pensar.

Nunca había tenido la largada tan cerca de hecho llegue antes de tiempo, así que me puse a tomar algunas fotos del lugar y de la gente. La cuestión es que podría decir mucho sobre la carrera y explayarme en detalles, transformando este relato en un momento épico, sin embargo los que corremos sabemos de la magia de ese momento y quizás mi escritura y mi relato no le harían justicia a la descripción de esa sensación. De todas maneras lo importante de este diario de viajes, será la manera de encontrar excusas para salir a la ruta, y en esta crónica en particular eso fue todo lo que me motivo, trascendiendo a la carrera , la forma de concretar el momento o la excusa para generarlo.