La curiosa maratón en los Juegos Olímpicos de 1904

Trampas, falsos ganadores y caminos imposibles. La tercera edición de los juegos olímpicos modernos dieron de que hablar en su maratón.

A inicios de siglo XX los eventos multitudinarios eran moneda corriente en Europa, la modernidad se hacia conocer a través de las Ferias mundiales, por lo que los JJ. OO modernos de Pierre de Coubertin debieron competir hasta con los circos, las ferias de ciencia y hasta con los freakshows, fue entonces que decidieron incluir a los llamados Anthropoloty Days que consistían en exponer algunos miembros a los pueblos originarios en diversas tareas: lanzamiento de jabalina, tiro con arco y flecha y todo tipo de tareas que resultaren atractivas para el público.

Fue la primera vez que se realizaron fuera de Europa, las anteriores estuvieron en Atenas [1896] y París [1900]. Esta en participar fue situada en Saint Louis (Misuri, Estados Unidos), los corredores tenían muy poca experiencia, si bien algunos habían participado del primer maratón de Bostón en 1897 [prueba para los primeros JJ. OO de Atenas, por aquel entonces la distancia oficial era de 40 kilómetros –ni más, ni menos].

La temperatura fue la menos recomendable para cualquier actividad física, 32° C hicieron un circuito tórrido en la estación estival. Pero no solo este factor complico el trayecto, al día de hoy no hay un circuito totalmente cerrado y en aquel momento mucho menos, pasaban carros y caballos además del público. Había siete desniveles entre 30 y 100 metros, vías de ferrocarril, caminos deformes y muchos peligros para los estándares de hoy, sin contar con que sólo hubo dos puestos de hidratación.

Por los Estados Unidos participaron algunos corredores experimentados, otros como Fred Lorz, pertenecían a un grupo que entrenaban de noche porque trabajaban durante el día y lograron la clasificación gracias a competencias amateurs que lo habilitaban, esas carreras tenían una distancia de 5 millas (8.04672 kilómetros).

También hubo 10 corredores griegos que nunca habían participado de una maratón y 2 de una tribu sudafricana Tsuana que estaban por una Feria mundial que no usaban calzado.

Félix Carvajal (con el número 3) fue un cartero cubano que había corrido a trote por toda Cuba para conseguir el dinero y poder participar, pero tuvo el mal tino de apostarlo en New Orleans, perdiendo su humilde capital y tuvo que llegar a tiempo a base de solidarios aventones.

Ya iniciada la carrera, la delantera fue de Fred Lorz [EE. UU], aunque raudamente fue superado por Thomas Hicks [EE. UU] (el más experimentado). Quien casi muere fue un participante llamado William García, colapso y termino internado con una hemorragia, el clima seco y el exceso de polvo en el camino le había lastimado el esófago y el estómago, ese polvo no fue a causa del viento sino por los carros que pasaban y los autos que escoltaban y controlaban el recorrido.

Un estadounidense, John London, termino abandonando mientras vomitaba; el sudafricano Len Tau, fue perseguido por una jauría de perros dos kilómetros por fuera del circuito; mientras que el cubano Félix Carvajal le pidió a unos espectadores unos duraznos que estaban comiendo y se terminó de robando uno, en otro momento del recorrido vio un manzano, cruzo un cerco, comió una pero no tuvo buena digestión, por lo que se le contrajo el estómago y descansó durmiendo bajo la sombra un árbol. Resulta que no había comido nada en las últimas 40 horas.

Sam Mellor [EE. UU] iba primero y se acalambró , bajó la velocidad hasta caminar y terminó deteniéndose, Lorz tampoco logró pasar los 15 kilómetros, subiéndose a uno de los pocos automóviles que escoltaban en la carrera, una vez en el transporte, saludaba a los espectadores.

Thomas Hicks fue el primero en utilizar ayuda extra al tomar Strychenine (que se consideraba un estimulante, incluso su equipo tenía un poco de Cognac pero prefirió dejarlo para el después de la carrera). La sorpresa fue cuando Lorz retomó la competencia luego de 15 kilómetros en automóvil como si nada. Si bien el equipo de Hicks le pidió que se apartara, él siguió sin darle mayor importancia. De hecho, es quien llega en primer lugar, y estaban por entregarle la medalla de oro hasta que desde la multitud empezaron a acusarlo y los aplausos pasaron a abucheos. Por lo que el corredor alego que se trataba de una broma y no pensaba aceptar el honor, finalmente quedo descalificado.

Hicks al enterarse de la noticia de la descalificación de su adversario recupera el ritmo, acelera como puede, suma otra dosis de Strychenine, un par de claras de huevos y ahora sí, el cognac. Aluciando y casi muriendo debieron ayudarlo en los últimos metros para cruzar la meta. Apenas podía moverse, no obstante lo declaran ganador. Necesitaron cuatro médicos y una hora para que Thomas Hicks pudiera sentirse bien, había perdido cuatro kilos (la mayor parte en deshidratación).

De los 32 participantes sólo 14 cruzaron la meta. El cubano indigestado, Félix Carvajal, llego cuarto. Incluso el sudafricano (quien era candidato para ganar), Len Tau logro eludir a los perros y completar el recorrido.

Referencias